Si estás pensando en abrir tu propia peluquería canina, ya sea de forma independiente o como complemento de tu clínica veterinaria, necesitas saber una cosa muy importante: Un precio bajo no es un reclamo, es tirar piedras sobre tu propio tejado. Y seguro que estás pensando que estoy equivocada pero te voy a explicar por qué.

Establecer el precio de un servicio tiene que estar basado en los gastos que generan ese servicio más el beneficio que se quiere obtener. Si empiezas devaluando el precio de tus servicios con la idea de subirlos después te vas a encontrar con la pérdida de muchos clientes, además que la mayoría serán clientes de “una vez al año”. 

Ganar lo justo para cubrir gastos, sin incluir tu sueldo, es un error muy extendido. Por eso, al cabo de unos meses acaban cerrando. No se puede vivir del aire.

Hazte un favor (y de paso a los compañeros de profesión) y establece un precio base decente. La peluquería canina ya es un servicio poco valorado en nuestro país, hay que tratar de revalorizarlo y cobrar precios bajos no es la forma.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

catorce − 2 =